CINCO POEMAS DE MUDARSE
ES UN VERBO DE MOVIMIENTO[1]
Adriana Maza Ríos[2]
el mar siguió ahí
el mar siguió ahí
con sus infecciones urinarias
y sus algas revoloteando la orilla
me planté ante él y me cuestionó tajantemente tu ausencia
gruñendo con las rocas
¿cómo confesarle
que la tabla nuestra
sufrió el accidente
de mi maduración?
que yo causé la inundación y ahora
otros pies mojan mi cama
con pretensiones de casas arenosas
y conchas que desde el cielo oyen
otra voz
que cobré conciencia
y abandoné la incertidumbre de
flotar desnuda en altamar
por unir mi dedo eternamente
en la cueva de la madre tierra.
int. casa
inmóvil, los desayunos, almuerzos y cenas son el único
indicio del tiempo.
el perro echado sobre los almohadones
con la luz de las 5 pm.
qué hace la tele si no es aplacar la
infinitud de la soledad,
de la vejez.
las llantas de la inmovilización
conviritiéndose en reliquias del cuadro
¿jugaba carnavales?
rasgo del mes del retorno al abandono constante.
la abnegación que permea este viaje intercity en los
márgenes de mi realidad
¿se notará?
he querido toda la vida que alguien (¡quien sea!) al que le
importe
mire por la escotilla
me desconozca,
aterrorizado vea en mis ojos el gris
de aquello que lleva apagándose con cada soplo de vela,
se asuste de mi mudez selectivamente impuesta
de los ropajes secretos fuera de personaje
la ausencia
de mi anillo
y decida
(¡rompa la puerta, mire al fantasma corpóreo y
estatuicamente súbalo a sus cuestas!)
finalmente salvarme
y se encuentre, sin embargo,
con que aquel asiento en la esquina del antiguo sillón
me envuelve con las inquebrantables
raíces de la generación.
camino como tú, papá
camino como tú, papá
uso tus zapatos de cuero, los que usaste toda mi vida en tu
trabajo
los bolsos souvenirs de tus eventos
los lapiceros que los acompañaban dentro,
peregrino el mundo regida por una máxima de avance
de no quedarme atrás, de reconocer lo que he hecho solo y
únicamente para mejorar
trabajo, trabajo, trabajo por un trabajo mejor
dejando de lado aquello(s) que pondría(n)
el sol en la punta de la piel.
manejando por las avenidas que no apruebas, me pregunto
si alguna vez podré usar mis zapatitos de charol,
la falda negra de mamá
y mi bividí blanco
sin ocultarme ante tu ausente presencia.
¿cuándo podré
darte fe de mis propios deseos
y jugar finalmente
a construir mi propia vida?
de tu única hija
mi mamá soltera
será hija única
alguna vez.
mirará a las familias numerosas y pensará
—erróneamente —
que me hizo falta un hermano.
que me divertiría más.
que él lucharía en el frente de mi campaña para ser adulta
que gratamente tendría a alguien eternamente atado a mí,
siempre listo para oír mis penas, ser un apoyo,
tal un clon de compañía que comprende
aquello que pienso, que lloro
que sea aquel que fastidie a mi esposo en las cenas de
Navidades
o quien llame cuando aquel esté de viaje y yo no pueda
arreglar alguna fuga del inodoro
que le haga regalos chistosos a sus dos o cuatro sobrinos
después de saltar de alegría cuando aprenda que se ha vuelto
tío
que eventualmente no tenga opción otra
que acompañarme en los ritos
que las madres, sin jamás haber querido,
abandonan para los hijos.
¡mamá, no!
tú me has enseñado
yo te he visto
sé que puedo tan sola como tú has podido.
tal vez le pertenezco a la neblina
tal vez le pertenezco a la neblina
el lugar del tacto puro de invisibilidades
o la enorme fricción de la tiniebla
los entes de las nubes me preguntan:
¿has visto alguna vez a una niña pequeña
con zapatos de charol
un chupetón
un cuerpo en formación
implorando un cuarto propio
una posición para dormir
un oso de peluche
y unas pantuflas para vivir?
no respondo
me cuentan que se ha construido una habitación en el fondo
de las nubes.
es de ahí es de donde surge
el rocío que apresura la llovizna.
[1] Poemas tomas de Mudarse es un verbo de movimiento. Lima:
Alastor Editores, 2025, pp. 61, 11, 45, 17 y 35.
[2] Poeta, literata, gestora cultural,
bordadora y docente. Adriana Maza Rios, nacida en Lima (2003), se interesa por
el arte relacionado a la sensibilidad afectiva de los vínculos familiares, el
crecimiento y la relación con la naturaleza. Publicó su primer poemario Mudarse
es un verbo de movimiento en 2024 con Alastor Editores. Ha participado como
ponente en distintos coloquios y seminarios desde su experiencia académica de
estudiante de Literatura de la Pontificia Universidad Católica del Perú, en
donde también enseña cursos de redacción académica. Tiene un gato que cree que
sueña.
